lunes, 3 de noviembre de 2014

La educación desconectada
Escrito por Iván R. Méndez   
altEn la actualidad se está produciendo “la única revolución verdadera del siglo XX”, que no es otra, según Jesús Martín-Barbero, que la propagación del saber colectivo que transformará a la humanidad.
Esta revolución es casi subrepticia, pues los sistemas educativos son comandados por “dinosaurios” que empezaron a morir en 1968, luego del mayo francés y sus réplicas  en México, California, Milán y París, “pero su muerte es lenta, casi que estaría a  favor de su eutanasia,  indicó el antropólogo español-colombiano en una conferencia magistral* dictada en el Museo Nacional de Colombia.

Tecnología y Política: balance de medio siglo
Indica Martín-Barbero que la política de los  últimos 50 años padece una serie de males que le han restado densidad simbólica (Paul Ricoeur) o “la capacidad de convocarnos y mantenernos juntos”. El listado de males incluye la “desideologización de los partidos,  la promoción de la ignorancia, la manipulación del miedo y la inseguridad de las personas” y su dependencia de la publicidad, las encuestas y el “populismo barato” como estrategia de acción. Mientras que la tecnología  se ha ido llenando de experiencias humanas, tiene mayor espesor y promueve la creatividad en ciencias y artes, dotándolas de “potencial transformador de la realidad”.

Una paradoja:  vaciamiento de  la política frente al espesor de la tecnología.

Una denuncia: la educación comparte algunos de los males de la política.


Según el académico, Colombia (y Latinoamérica en general) tiene enquistada una sinergia perversa: los educadores le hacen el juego al sistema (y a los políticos), que cada vez tiende a estandarizar más los saberes, desechando el saber local, que actualmente es muy valorado en el mundo.

Mutación cultural
Hace cuatro décadas la antropóloga Margared Mead advertía que “los patrones de conducta” de los adolescentes ya no replicaban los de sus abuelos o sus padres. Esa aseveración es retomada por Martín-Barbero quien indica que “la educación dejó de ser el ámbito clave de la socialización”, pues los jóvenes se forman modelando a sus pares (deportistas, actrices, cantantes), lo cual evidencia una mutación cultural.

El sistema educativo como lo conocíamos desde el siglo XVII ya no cuenta con autoridad y legitimidad. Una hibridación está en curso en la cual las viejas formas de impartir formación interactúan con la nueva sensibilidad de los adolescentes, “que es fragmentada pero articulada” y que responde muy bien al hipertexto.

En las escuelas,  indicó contundentemente, tenemos “autoritarismo sin autoridad”.

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